Loco camarada de la soledad, que busca lo inexistente desvelando verdades jamás escritas ni escuchadas.

El humilde rincón de un mago inmortal; sendero tras sendero, buscando la chispa que despierta y mata a la vida.

Añoro el despertador del pasado


La alarma del despertador retumba por toda la casa y la cafetera a comenzado a preparar su matinal café aguado. Las luces de toda la habitación parpadean a un ritmo frenético,mi cama me sacude sin compasión y no queda otro remedio que levantarse del duro colchón.
La ropa está recién planchada y con el penetrante olor a lejía en sus fibras,me llama a gritos para que me vista.
Bah,puede esperar.
El olor a café inunda la estancia pero huyo de el,pues antes necesito una ducha. El baño ya preve mi conquista del retrete,así que prepara lo necesario para que ni una gota de oro caiga y ensucie el reluciente suelo.
El grifo comienza a llenar la bañera,con su espeluznante líquido verde y semioleoso,repleto de jabones y desinfectantes que muchas veces pienso que están de más.¿Quien se infecta mientras duerme? Maldita paranoia gubernamental.
La conquista del pozo a terminado y las bajas no han sido muy elevadas; orgulloso y con el pecho hinchado me dirijo hacia el lago de jade,que me espera humeante y extra perfumado.
El simple contacto con ese líquido resulta vagamente asqueroso,pero luego recapacito y me sumerjo completamente en el. Una sensación de paz me invade el cuerpo,mientras que los químicos hacen su trabajo y van despojando poco a poco toda la mierda que se me haya podido pegar a la piel,entre sábana y sábana.
Cierro los ojos y sueño con pájaros ,árboles,mares y cielos del mismo color. Oh…
Al de dos minutos,mi paz es destrozada cuando dos crueles agujeros debajo de mi se abren para llevarse consigo todo el líquido y así,dejarme sólo,en postura fetal,helado y con olor a desinfectante de tuberías. Una voluntad quebrantable pero no por ello débil se apodera de mis extremidades y me levantan suavemente.
Se abre la puerta del baño con elegancia,con la vaga esperanza de parecer un mayordomo cuadrado y de metal,demostrando una inexistente atención al inquilino. No me hace gracia y le doy un portazo para que se abra como antiguamente se abrían las puertas,con o sin llave.
Oh,el café esta listo.
Una repentina necesidad de ingerirlo se apodera de mi y se lanza a la carrera para tragar ese cutre y penoso líquido ,amago de café. Debe de ser por los fuertes adictivos con los que rebozan cada partícula de polvo de ese estimulante,imprescindible para mantenerte despierto durante el día. Para poder trabajar. Para poder sobrevivir.
No tardo más de veinte segundos en acabar la taza ,que aún humea,y me dirijo al diminuto armario que hace de hogar a mi original y elegante ropa. Un olor a pesticida para dragones impregna cada arruga y cada costura de la camisa y pantalón blancos.
En cuanto mi cuerpo está rebosante de blancura y pureza la televisión se enciende automáticamente. Mi casa sabe cuanto me queda para salir a la calle a trabajar y desesperadamente intenta retenerme lo máximo posible en ella. Claro,no es una televisión como las de antes,con sus caras increíblemente bellas,maquilladas hasta los pelos de la nariz y con una pose que rivalizaría con los mismísimos dioses,de antaño también por supuesto.
Las nuevas televisiones no se centran en la imagen que quieren ver los ciudadanos,sólo se centran en la reacción que conllevarían ciertas situaciones. Es como estar todos los días de simulacro. Pero yo creo que lo hacen para encontrar o desmantelar cualquier pensamiento diferente al establecido,en vez de predicar que lo hacen por la seguridad ciudadana. Estas televisiones,o por decirlo de otro modo,radiovisiones,proyectan por todo el habitáculo unas ondas que establecen contacto con todo ser vivo hospedado ahí y recogen minuciosamente todos los datos que el cerebro animal les ofrece. Y, por supuesto,es obligatorio escuchar a estas paranoicas máquinas todos los días del año.
Hace dos días entraron el la casa de mi vecino y se lo llevaron a rastras y sólo por que se había entretenido jugando con una bola de lana en la hora de las radiovisiones. La diversión y la independencia personal no son aliadas en esta vida.
Hoy ,por ejemplo Hitler a vuelto al poder y controla Europa y Asia por completo. Mierda,esta tiene trampa. Tengo que alegrarme,tengo que sentir euforia,grita joder grita! Ríete!
La máquina se ha desconectado con la brusquedad con la que lo hace todos los días.
Bien,creo que a colado,o eso espero. Malditos cabrones,fascistas paranoicos y multipolares…un profundo suspiro sale horrorizado de mis pulmones.
La segunda alarma del día comienza a pregonar recordando que es la hora de trabajar. Me pongo las relucientes botas,estiro brazos,manos,piernas,pies y cuello y aprieto el botón que acciona la puerta.
Comienza un nuevo día. Me llamo Kron Helskin,tengo 87 años y estamos en 2137. Hoy hace un día soleado así que cuídense de llevar la crema anti radiación de 107 grados.
Buenos días y gracias por escucharme.

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