Todo esta roto. Destartalado. Desnutrido y abandonado. El verde abraza el metal, lo engulle y lo besa con fuerza, pasión. No para, se eleva, asciende hacia todos los cielos, hasta el infinito de la fe. El humano lo sabe y no quiere verlo, no le gusta saber que en lo pequeño, en lo casi invisible hay fuerza. No quiere pero sí que puede. ¿Quién lo hace?
Tú. ¿Lo ves?
Tú. ¿Lo ves?
Me lo esperaba. Yo también lo veo.
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